Convocados por los frailes franciscanos de Vélez-Málaga, las hermandades vivimos una jornada de oración, formación y fraternidad en el marco del Año Jubilar Franciscano 2026
La Congregación ha participado en el Encuentro de Cofradías Franciscanas de la provincia de Málaga, celebrado en la iglesia de Santiago del Real Convento de San Francisco de Vélez-Málaga, dentro de las iniciativas programadas con motivo del Año Jubilar Franciscano 2026.
La jornada, convocada por los frailes franciscanos de Vélez-Málaga, tuvo un significado especialmente profundo al celebrarse en el único convento de la provincia que hoy mantiene presencia de frailes franciscanos. Para la ocasión, la Congregación acudió portando la bandera franciscana bordada en seda que conserva desde antiguo, siendo además la única corporación de origen capuchino presente en esta cita.


Un encuentro para redescubrir la raíz franciscana
Más allá de la convivencia fraterna, el encuentro permitió subrayar una realidad esencial en la identidad de la Congregación: la devoción pastoreña nació y creció en el seno de la familia franciscana, de manera muy particular en relación con la espiritualidad capuchina. No en vano, la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos es una reforma de la orden franciscana surgida en Italia en 1528.
La historia de la Congregación está estrechamente unida al barrio de Capuchinos, llamado así por los frailes que en 1620 comenzaron a levantar allí su convento y que permanecieron en este enclave hasta su expulsión en 1836, con la desamortización de Mendizábal. A la orden capuchina pertenece el beato fray Diego José de Cádiz, fundador en 1771 de la corporación que ha llegado viva hasta nuestros días.
Esta dimensión histórica y espiritual enlaza con los Encuentros de la Familia Franciscana por el VIII Centenario de San Francisco, orientados a profundizar en el conocimiento del carisma franciscano y su huella en nuestra historia.

La Eucaristía, centro de la jornada
Tras peregrinar en procesión hasta el templo jubilar, los participantes celebraron la Eucaristía, presidida por fray José Ricardo, guardián del convento. En su homilía, animó a las hermandades y cofradías a vivir con autenticidad el carisma franciscano, recordando la importancia de su apostolado como parte viva de esta gran familia de fe. Los participantes pudieron obtener la indulgencia jubilar en este Año Santo dedicado a San Francisco.
Después, las hermandades compartieron la visita al convento y un tiempo de convivencia fraterna, en el que cada corporación presentó brevemente su historia y su vinculación con la espiritualidad franciscana.
En nombre de la Congregación, el Hermano Mayor, Juan A. Navarro Arias, expuso ante los asistentes la historia del barrio de Capuchinos, el origen de la devoción pastoreña en 1703 y la trayectoria de la Congregación hasta nuestrosd días.
Este intercambio permitió poner en común la riqueza y diversidad de las distintas realidades franciscanas presentes en la provincia, unidas por los valores de fraternidad, sencillez, servicio y amor a la Iglesia.
Un mismo carisma
La participación de la Congregación en este encuentro ha sido una nueva ocasión para recordar que la devoción a la Divina Pastora de las Almas no puede entenderse al margen de la herencia espiritual franciscana que la sostiene.
Volver a estas raíces no es sólo un ejercicio de memoria, sino una manera de reafirmar, desde el presente, la identidad y la misión que la Congregación continúa custodiando y proyectando hacia el futuro.

